La industria de CBD lleva años trabajando para cambiar la percepción social que existe a su alrededor. El CBD es una pieza clave en esta reconversión.

La estrategia del sector se centra en normalizar su uso, sobre todo del aceite de CBD que tiene fines terapéuticos, y así introducirse en los mercados de todo el mundo. El CBD, al ser tan particular y positivo, se ha convertido en una de las mejores fórmulas para abrirse camino.

¿Qué es el CBD y cuáles son sus usos principales?

El CBS es un compuesto orgánico que deriva del cannabis, uno de los principios activos más relevantes de esta planta.

Recordemos que el cannabis (también llamada cáñamo o marihuana en su acepción popular), es una planta originaria de Asia que se lleva cultivando desde la época prehistórica, tanto para un uso medicinal o psicotrópico, como para sacar provecho de otras utilidades más tangibles como ser materia prima para tejidos.

Al CBD también se le conoce por su término científico, el Cannabidiol, y es uno de los 113 cannabinoides que pueden encontrarse en la resina del cannabis. Y es que la planta del cannabis tiene diferentes componentes canabbinoides; los dos más investigados son el THC y CBD, que se encuentran en concentraciones diferentes dependiendo de la especie en cuestión. Las hay con más THC, pero también con mayor proporción de CBD.

No se entiende el CBD sin compararlo con el THC. El Delta-9 tetrahidrocannabinol (THC) es el componente psicoactivo de la planta, que puede alterar directamente el sistema nervioso repercutiendo en el estado de ánimo, la percepción o las sensaciones. Se puede decir que es el componente que “droga” (entiéndase el verbo) a la persona.

Sin embargo, el CBD es un caso diferente. Se trata de un componente NO psicoactivo. Es un antagonista científico del THC.

El CBD reduce la psicoactividad pero mantiene varios efectos positivos que iremos desgranando a lo largo de este artículo. Las posibilidades de consumo del aceite de CBD son, hoy en día, amplias y han sido fuertemente respaldadas por la comunidad médica internacional en casos concretos.

Aunque es cierto que todavía quedan años de investigación sobre el CBD por delante para que se oficialice su uso a gran escala, sobre en la sanidad oficial, también es evidente que los estudios al respecto se van acumulando y la aceptación médica está creciendo en el mundo entero. El aceite de CBD es un producto cuya demanda crece exponencialmente, eso podemos comprobar en todos los rincones donde se comercializa.

El CBD no intoxica, en otras palabras más mundanas; no te droga. El CBD se ha demostrado útil para muchas personas que lo están pasando mal con algunas enfermedades o padecimientos. Se han conocido casos en los que el CBD ha mejorado la calidad de vida de personas enfermas con esclerosis múltiple, dolores crónicos, la enfermedad de Huntington, el alzheimer, síntomas reumáticos o ansiedad. Hay que tener en cuenta que el CBD no presenta contraindicaciones graves ni letales para los pacientes, de ahí que se utilice como tabla de salvación para muchos enfermos.

El CBD ha demostrado tener numerosas propiedades terapéuticas: es un catalizador de la ansiedad, y se conoce que disminuye el deterioro de memoria a corto plazo. También actúa eficientemente contra la epilepsia. El CBD es, sin duda, un actor principal para mofidicar la percepción peyorativa del cannabis.

El aceite de CBD para el dolor, una opción fiable

El aceite de CBD se puede conseguir de diversas formas. Lo ideal es conseguir un respaldo de nuestro médico, pues puede ser recetado para diversos tipos de pacientes (esclarosis, epilepsia, cáncer, etc). Si no conseguimos el aceite de CBD por la vía farmaceútica, podemos echar mano de Internet, de cafeterías y clubes especializados, de herboristerías de lujo, clubes privados de salud, etc.

Es conveniente conocer cómo se elabora el aceite de CBD que vamos a comprar y cuáles son sus principales ingredientes. Basta con mirar atentamente la etiqueta o el texto que acompañe al aceite de CBD de la tienda online en cuestión. Podemos encontrarlo comercializado de diferente formas: en su formato líquido, en crema o incluso en pastillas que se pueden masticar. Debemos cerciorarnos que el aceite garantice niveles bajos de THC.

Es importante saber que el aceite de CBD se ha demostrado útil y fiable a la hora de abordar y tratar el dolor crónico, ya que afecta al sistema nervioso. El aceite de CBD Tiene efecto analgésico. Con su uso vamos a sentir alivio, relajación, sosiego, una sensación placentera que, a su vez, influirá de un modo positivo en nuestro estado de ánimo. Son muchos los pacientes que han relacionado una mejora de su estado de ánimo y su vida social y familiar al consumo controlado de CBD.

El dolor crónico es una enfermedad que padecen millones de personas en todo el mundo, un problema que hay que abordar y tratar con imperiosa necesidad. Hay pacientes que después de haber probado numerosos tratamientos solo encuentran alivio y consuelo con el aceite de CBD.

Pero antes que nada debemos identificar el dolor y definir su patrón conductual. ¿Sufrimos de un dolor continuo o por el contrario es de carácter esporádico o irregular?, ¿cuáles son los momentos del día en los que sentimos el dolor?, ¿cuánto nos duran sus síntomas?, ¿qué tipo de alivio notamos al aplicar el aceite de CBD?

El aceite de CBD intercepta y bloquea la transmisión del dolor del sistema nervioso al cerebro. Por ese este es menos acentuado. El CBD consigue reducir, de forma notoria, las inflamaciones en todo el cuerpo. Es analgésico y anti-inflamatorio. Es un remedio interesante para combatir la artritis, que a su vez es la principal causa de dolor en personas de edad avanzada. El CBD relaja los músculos y libera a estos de molestos episodios de intensidad del dolor. Además, el CBD es capaz de ofrecer una respuesta eficaz contra efectos secundarios del dolor crónico como el insomnio (es bastante habitual que personas con dolor crónico padezcan trastornos del sueño) la ansiedad, el nerviosismo o la depresión.

El uso del aceite de CBD para el dolor debe ser paulatino; hay que comenzar con dosis moderadas y, conforme vayamos experimentando sus efectos, ir aumentándolas. Los expertos recomiendan reservar un tiempo por la noche, antes de dormir y en un contexto relajado, para administrar las dosis. Conviene, eso sí, no combinar el CBD con alcohol o con otros medicamentos, que puedan inhibir el efecto puro del CBD. Siempre tenemos que guardarlo en un lugar seguro, alejado de fuente de calor, de luces estridentes y con su recipiente cerrado herméticamente.

El CBD proporciona una mayor calidad del descanso, un incremento del apetito, aumenta el optimismo y, en definitiva, mejora la calidad de vida de cualquier persona enferma. Hay mucha gente que usa el aceite de CBD en momento de crisis psicológica, para relajarse y pensar con claridad. En esos casos el CBD se demuestra muy efectivo. Ante estas evidencias es lógico que haya crecido su comercialización en el mundo entero. Algunos expertos dicen que en la próxima década se consolidará su uso en las farmacias de todo el mundo.

El aceite de CBD es también utilizado para apaciguar los dolores de un postopeatorio. Es muy utilizado en los masajes. Hay muchas personas que llegan de su casa directamente del quirófano, doloridas y compungidas, y el aceite de CBD les proporciona gran alivio y consuelo.

En realidad, todos los expertos aseguran que es cuestión de tiempo que el CBD sea totalmente legal en todos los lugares del mundo. “El CBD alivia el dolor crónico aparejado a muchas enfermedades, no podemos ponerle una cadena.